«La tierra que nos queda»: una mirada joven y artística de la justicia climática a través de la fotografía

«La tierra que nos queda. Cuerpos, clima y desigualdad» es un proyecto fotográfico coordinado y editado por Alianza por la Solidaridad–ActionAid, dentro de los proyectos de Educación para la Ciudadanía Global, en el marco del proyecto «Clim-Art: Jóvenes defendiendo la Justicia Climática y los Derechos Humanos desde el arte», financiado por la Generalitat Valenciana.

La exposición «La tierra que nos queda. Cuerpos, clima y desigualdad» ofrece una puerta de entrada al proyecto Clim-Art: Jóvenes defendiendo la Justicia Climática y los Derechos Humanos desde el arte, una iniciativa de Educación para la Ciudadanía Global financiada por la Generalitat Valenciana.

Este proyecto parte de que la crisis climática no se limita al aumento de las temperaturas, las emisiones o los fenómenos meteorológicos extremos. También afecta a los cuerpos, los territorios, las comunidades y las formas de vida. Por tanto, sus consecuencias recaen con mayor intensidad sobre quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Clim-Art propone acercar esta realidad a la juventud y al conjunto de la ciudadanía mediante lenguajes artísticos que permitan comprenderla, cuestionarla y comunicarla.

Fotografías que miran la crisis climática

La muestra, que se pudo visitar hasta el 27 de julio en Octubre Centro de Cultura Contemporánea, es fruto de un laboratorio de fotografía y justicia climática desarrollado por ActionAid junto al alumnado del Máster en Fotografía, Arte y Técnica de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València.

Las obras abordan cuestiones muy diversas, como las olas de calor, la transformación del paisaje, la pérdida del mundo rural, la soberanía alimentaria, el consumo invisible, la transición energética, el extractivismo, el colonialismo o el negacionismo climático. Cada propuesta aporta una mirada propia y muestra cómo estas grandes cuestiones están presentes en la vida cotidiana.

De esta forma, la fotografía se convierte en una herramienta para hacer visibles problemas que con frecuencia permanecen fuera del relato dominante, pero también para reconocer las iniciativas comunitarias y las formas de resistencia que ya están construyendo alternativas.

La exposición es muestra de que el arte en un espacio de aprendizaje, participación y defensa de los derechos humanos. Las imágenes nos recuerdan que afrontar la emergencia climática exige hablar de desigualdad, cuidados, dignidad y del derecho de todas las personas a vivir en un planeta habitable.

El catálogo, que puedes descargar aquí, reúne las obras producidas y permite prolongar esta reflexión más allá de la propia muestra. Además, pone de relieve la capacidad de la creación joven para favorecer una ciudadanía más crítica, informada y comprometida con la justicia climática.

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