El documento, titulado «The Next Great Divergence. Why AI May Widen Inequality Between Countries», subraya que, aunque la IA tiene el potencial de impulsar el crecimiento económico y mejorar servicios públicos, las desigualdades existentes entre países ricos y pobres pueden ampliarse si no se abordan las diferencias en infraestructura digital, capacidades humanas y sistemas de gobernanza.
El informe alerta de que esto podría revertir décadas de avances en salud, educación e ingresos, que se habían logrado gracias a la convergencia tecnológica y al desarrollo global.
La región de Asia y el Pacífico se presenta como un claro ejemplo de esta dinámica: alberga más de la mitad de la población mundial y de los usuarios de IA, con países como China, Singapur y Corea del Sur liderando en inversión e innovación. Mientras, otros todavía enfrentan retos para garantizar acceso digital básico, alfabetización tecnológica y competencias avanzadas. Por eso, la IA puede beneficiar de forma desproporcionada a quienes ya están mejor posicionados, dejando rezagadas a las economías más vulnerables.
Además, el informe destaca que millones de empleos (especialmente los ocupados por mujeres y jóvenes) están expuestos a la automatización sin las protecciones adecuadas. También que las comunidades rurales e indígenas corren el riesgo de quedar excluidas de los beneficios si no se superan las barreras de acceso y representación en los datos que alimentan los sistemas de IA.
Para evitar esta «gran divergencia», los autores insisten en la necesidad de políticas públicas inclusivas y basadas en derechos humanos que promuevan capacidades digitales, equidad de acceso y marcos de gobernanza sólidos.
Aquí puedes descargar el informe.
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