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Educar para pensar

«Se habla mucho de la creatividad como un talento importante, pero como en el caso del pensamiento crítico, no hay creatividad sin aprendizaje previo. Los padres de Mozart y de Picasso eran profesores que enseñaron a sus hijos desde muy pequeños lo esencial de su arte y los obligaron a practicar. La posibilidad de crear un estilo propio viene después de haber interiorizado lo desarrollado por los predecesores. Sería ridículo decir que alguien sería muy creativo tocando el violín si hubiera aprendido a tocar el violín»

El derecho a la educación como derecho humano

Educación, del latín educere (“guiar, conducir”) o educare (“formar, instruir”). Las raíces filosóficas del concepto moderno de los Derechos Humanos son insondables y se hunden en los orígenes de las primeras civilizaciones humanas. Se manifiestan con claridad en el pensamiento grecorromano, se desarrollan a lo largo de los siglos en el cristianismo y se asientan definitivamente en el pensamiento iusnaturalista que caracterizó las revoluciones del siglo XVIII y la Ilustración.